Por mucho que los ingleses insistan en llamarles 'jellyfish' (peces de gelatina), las medusas no son peces. Desde luego, tampoco son artefactos alienígenas, pese a su extraño aspecto. Las medusas son animales. Junto con las hidras, los corales y las anémonas de mar forman el grupo de los Cnidarios, constituido por más de 10.000 especies. Todas las especies de cnidarios son acuáticas, y sólo unos pocas viven en agua dulce.
Por muy asombroso que pueda parecer, el cuerpo de las medusas tiene células musculares, sensoriales y nerviosas. Pero, sin duda, su característica más notable es que posee células cargadas de veneno situadas en los tentáculos.
Las células venenosas de las medusas se llaman cnidocistos. Contienen pequeñas cápsulas (los nematocitos) con filamentos urticantes plegados en su interior a modo de muelle. Al tocar la medusa, un mecanismo disparador (el cnidocilio) lanza al exterior el filamento urticante, que se ancla en la piel de la presa por medio de espinas y ganchos. Luego, se produce la descarga del veneno.
Las medusas tienen un ciclo biológico muy complejo. Existen medusas macho y medusas hembra. Una vez fecundado por el esperma del macho, el óvulo de la hembra se desarrolla hasta formar una pequeña larva que se asienta sobre el suelo y los objetos. Una vez fija al sustrato, la larva se transforma en un pólipo. Los pólipos se alimentan y crecen, y producen otros pólipos mediante un mecanismo asexual de reproducción conocido como gemación. Después de un periodo de crecimiento, los jóvenes polipos dividen su cuerpo transversalmente en varias rodajas y producen pequeñas medusas que nadan libres en el agua y se transforman en medusas adultas. De este modo, de un sólo embrión nacen muchos indivíduos. Poco esfuerzo para un gran resultado.
Las medusas se desplazan en el agua por medio de contracciones musculares. Al contraerse rítmicamente, los músculos del borde del manto expulsan el agua que contiene la copa. Luego, los músculos se relajan, la copa vuelve a llenarse de agua y el ciclo se repite. Podría decirse, por tanto, que las medusas se mueven mediante propulsión a chorro.
No te lo pierdas: existen especies de medusas cuya copa mide ¡dos metros y medio de diámetro!. Esperemos que no vengan a invadir nuestras playas.

