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Tag Archives: biología marina

12
feb

Ni son medusas ni son asesinas



La carabela portuguesa (Physalia physalis), a la que podéis conocer más a fondo en este vídeo de National Geographic, es hoy protagonista de una noticia: Las medusas asesinas llegan al sur de Galicia arrastradas por las borrascas de los últimos días. Con todo el cariño para los autores de la noticia, desde el Aquarium Finisterrae respondemos con otro titular contundente: «Ni son medusas ni son asesinas».

Son parientes (dentro de la misma familia que corales y anémonas) y parecidas a simple vista, pero una carabela portuguesa se diferencia de una medusa en que no es un único animal sino una colonia formada por multitud de diminutos individuos muy especializados. Así que también se les conoce como “falsas medusas”. Y no hacemos esta distinción por ponernos en plan científicos puntillosos: es que si tratas la picadura de una carabela como la de una medusa, puedes empeorar aún más sus efectos.

Las carabelas no son asesinas, pero sí cazadoras (de pececillos como los del vídeo). Su potente veneno suele producir a los humanos un dolor muy intenso durante una rato y dermatitis durante días. A veces provoca alergia y hay algún caso (muy raro) en el que esa reacción alérgica provoca la muerte.

El tratamiento inicial de la picadura de carabela es similar al de las verdaderas medusas, hay que limpiar la zona con agua salada. Pero el último paso varía. Para desactivar los microarpones venenosos de sus larguísimos tentáculos no se puede usar vinagre (el remedio más común contra las medusas), porque empeora las cosas: dispara los microarpones que han quedado pegados a la piel, aumentando la dosis de veneno.

Y tampoco es buena idea orinar sobre la picadura. Eso no funciona ni con carabelas ni con medusas, como os contamos en nuestra E-GUÍA:
>> Remedios populares (unidad didáctica multimedia).

5
dic

Vaya, vaya… ¡Banco de caballa!



El Aquarium Finisterrae vuelve a tener caballa. En la sala Nautilus un gran banco de esta especie (Scomber scombrus) convive con grandes depredadores que no dudarán en comérselas, a poco que se despisten. Cuando los peces grandes están muy alborotados, las caballas se compactan en varios bancos menores y suelen buscar la oscuridad. Si se asustan o si algún pez les ataca, huyen dispersándose de modo sincronizado y espectacular, emitiendo reflejos que hacen que el depredador se arme un lío entre tanto flash.

Otras veces, cuando todos están más tranquilos, las caballas se aventuran a lo largo del perímetro del tanque, dando vueltas en formación un tanto relajada, pero atentas a cualquier cambio de opinión de los peces que las rondan.

 

¿Por qué los peces se agrupan en bancos?

La finalidad principal es la de aumentar la posibilidades de supervivencia de sus componentes. Pero, ¿por qué agruparse reduce las posibilidades de ser comidos? En principio parece una reacción ilógica: nada mejor que dispersarse. A los depredadores no les resulta sencillo dar con ellos en la inmensidad de mar. Incluso los enormes bancos de caballa de mar abierto no son más que un minúsculo oasis de vida en un desierto de agua. Y si los encuentra, el estómago del depredador tiene un límite, muy pequeño en relación al tamaño del banco. Así que los daños infringidos al conjunto no son tan importantes, y el resto de los peces siguen su camino.

La estrategia del agrupamiento también tiene “fines sociales”. Se pueden considerar como jardines de la infancia. Son un medio de aprendizaje colectivo y memoria. Los más fuertes y sanos enseñan a los débiles a buscarse la vida, cuando son alevines y juveniles. Muchas especies abandonan la formación de bancos al llegar a la edad adulta.

Algunos ictiólogos han estudiado han llegado a la conclusión de que por razones hidrodinámicas se ahorra energía desplazándose en bancos. Básicamente porque los individuos del interior del cardumen se aprovechan de los vórtices generados por los peces situados en posiciones más externas.

 

¿Quién manda ahí?

En un banco de peces no parece existir liderazgo. Nadie manda, o mejor dicho, mandan todos. El menor movimiento de uno cualquiera de sus componentes puede desencadenar una reacción inmediata de los vecinos y, casi al instante, de todos sus miembros. Pero el resultado no es una desbandada caótica, sino todo lo contrario: el banco tiene una compleja gama de movimientos realmente espectacular. Esta armonía la aprenden a lo largo de su etapa como alevín, aunque también tiene mucho de instinto innato. Los peces que forman bancos van perfeccionando esta natación sincronizada ya desde sus primeros días de vida, pues de ello dependerá su supervivencia presente y futura.

31
may

El Aquarium Finisterrae encuentra a Nemo



En la primavera de 2013 el Aquarium Finisterrae logró por primera vez sacar adelante crías de pez payaso (Amphyprion ocellaris). Nacieron de las puestas de una pareja estable que vive en la Casa de los Peces de A Coruña. Y nuestro equipo de biología marina ha conseguido un éxito de supervivencia de las crías.

Ya podéis verlos, junto con otros peces protagonistas de la película “Buscando a Nemo”, dentro de la exposición “Farmacuáticos”.

Aquí os dejamos también un vídeo, con crías de 17 días alimentándose de artemias:

26
mar

Esturiones en el Aquarium Finisterrae



Esturiones en el Aquarium Finisterrae

Las lampreas ya tienen compañía. Desde hoy, una docena de esturiones nadan con ellas en un gran tanque cilíndrico, recién llegados desde una de Río Frío (Granada), donde se cultivan para obtener caviar.

Esturiones y lampreas son manjares muy apreciados y tienen otra cosa en común: les llamamos fósiles vivientes. Valga la licencia literaria. Ambas especies se parecen mucho a sus antepasados de hace cientos de millones de años, que conocemos a través de fósiles. Podemos decir que conservan muchos rasgos primitivos, que están poco diferenciados pero sería un error científico decir que están poco evolucionados: la evolución no se detiene para ninguna especie, y estos extraños peces llevan tanto tiempo evolucionando como nosotros.

27
feb

Cómo y dónde atacan los tiburones



Cómo y dónde atacan los tiburones

Ayer un gran tiburón mató a un bañista en una playa de la costa oeste de Nueva Zelanda. Un suceso muy poco común en esas aguas, que nos sirve de excusa para recuperar esta infografía sobre mitos y hechos de los ataques de tiburones.

El mito más extendido es que los ataques a surferos y bañistas se producen porque los confunden con focas o leones marinos, por culpa de los trajes de neopreno. Como a los tiburones blancos no les gusta comer humanos, según el mito los sueltan en cuanto se dan cuenta de su error. La realidad es que los ataques a humanos responden a un comportamiento “de tanteo”, mientras que los ataques a focas son demoledores.

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