wordpress visitor
WIKITECA= conocimiento + ocio. Notas sobre ciencia, actualidad y vida cotidiana. Un blog de los Museos Científicos Coruñeses (=mc2)
9
abr

Del detector de mentiras al “test de la verdad”



Los restos de Marta del Castillo siguen sin aparecer. Ayer la expectación era máxima, pues se habían localizado huesos humanos en una escombrera en la que Policía decidió buscar después de aplicar al asesino confeso de la joven el denominado “test de la verdad”. Durante esa prueba neurológica, Miguel Carcaño mostró una reacción cerebral ante imágenes de dicha escombrera y afirmaciones de que la joven estaba enterrada ahí.

«Cómo esperanza para la familia está bien, cómo prueba pericial no vale para nada», había advertido ya el psiquiatra forense José Cabrera en el programa Cuarto Milenio. Y es que, aunque ahora está mucho más de moda que el polígrafo, el “test de la verdad” no tiene una fiabilidad contrastada. El inventor de la técnica defiende que cuando el cerebro procesa información conocida y relevante, en el encefalograma aparece una onda muy característica (la P300). Y que esa reacción cerebral es imposible de contener.

Así, por mucho que mientas y digas que no conoces a alguien, y que un polígrafo no detecte que estás mintiendo, el “test de la verdad” supuestamente sí mostraría que conoces a esa persona, y nunca se vería una P300 si no la conoces. Esa es la teoría. Pero la ciencia no ha demostrado ese vínculo entre la onda cerebral y el reconocimiento de personas, objetos lugares. Sin embargo, la P300 tiene utilidad en la investigación científica de disfunciones cerebrales relacionadas con la depresión, la drogadicción a los trastornos de ansiedad.

Aunque la esperanza de los investigadores y de la familia de Marta del Castillo se apoyase en un test controvertido, al final llegó la ciencia forense con la realidad: los restos hallados son de hace mucho más tiempo que los 5 años transcurridos desde el asesinato de la joven sevillana.

8
abr

Péndulos gigantes



La creciente obsesión por la seguridad puede haber desterrado los columpios gigantes de nuestros parques, pero todavía hay lugares en los que podemos sentir el vértigo de balancearnos a gran altura. En el Parque Nacional de Chicamocha, en Chile, se ha construido uno que tiene parte de su recorrido sobre un gran acantilado. ¿Conoces algún otro columpio similar? ¿Puedes imaginar en qué otros lugares merecería la pena construir un columpio de este tipo?

Por otra parte, en las ferias es habitual encontrar una atracción basada en un barco oscilante, en sus variantes vikinga, bucanera, etc. Al contrario que los péndulos ordinarios, que se parecen más al ideal de una masa puntual suspendida de un hilo muy ligero, el barco de las atracciones tiene un tamaño notable y el sistema de suspensión pesa bastante. Aún así, ¿Sigue comportándose como un péndulo ideal? ¿En qué condiciones? ¿Cuál es la atracción que da más miedo? ¿Por qué?

24
mar

Ya no hay columpios como los de antes



Ya no hay columpios como los de antes

Hace unos meses el diario sensacionalista británico Daily Mail publicó una historia sobre lo que parecían ser los columpios más antiguos de Inglaterra. Aunque fuentes bien informadas aclararon después que este parque de juegos levantado en Kettering en 1923 no era ni mucho menos el más antiguo del país, lo cierto es que las fotografías siguen resultando fascinantes. Balancearse sobre un columpio tan largo debe ser una experiencia inolvidable, no solo por la altura que puede llegar a alcanzar sino por el período de sus oscilaciones, notablemente mayor del que estamos acostumbrados a ver en los columpios de nuestros parques. ¿Serían frecuentes los accidentes? ¿Qué consecuencias tendrían? ¿Existiría un reglamento sobre la altura máxima de los columpios? ¿Tendría hoy éxito un columpio de este tipo?

Y para acabar, una pregunta sobre la física del columpio. ¿Será posible columpiarse de pie en el asiento sin echar el cuerpo hacia adelante o hacia atrás?

 

18
mar

Péndulos acoplados



Una de las propiedades más interesantes y desconocidas de los péndulos es que su comportamiento periódico se mantiene si logramos conectar varios de ellos. En la exposición Puro swing hay varios de estos péndulos acoplados de formas distintas. Una de las cosas que puedes observar allí es que si pones a andar uno de los péndulos, su energía acabará transmitiéndose al otro, que llegará a balancearse aunque no lo hayas tocado.

El más espectacular de ellos está construido como un columpio doble, en el que cada asiento cuelga de una barra que a su vez puede cabecear permitiendo la transferencia de energía entre uno y otro columpio.

 

 

10
mar

e-Botafumeiro interactivo



Las animaciones en flash o java nunca serán un sustituto del experimento real, pero a veces pueden ayudarnos a comprender mejor el funcionamiento de un mecanismo complejo. En la web de la Universidad de Nantes hemos encontrado esta fantástica animación del botafumeiro, en la que puedes escoger entre tirar a mano de la cuerda o fijarla a una rueda que gira con velocidad constante. La aplicación también te permite modificar el rozamiento que experimenta el botafumeiro.

Desde este punto de vista, el inciensario compostelano es un péndulo cuyas oscilaciones se amplifican mediante bombeo, de tal modo que al acortar y alargar acompasadamente la longitud de la cuerda, se introduce (o se retira) energía del sistema. Al fin y al cabo, si cuando el péndulo pasa por la vertical se tira de la cuerda levantando el botafumeiro respecto al suelo, lo que estamos haciendo es proporcionarle un poco de energía potencial gravitatoria que posteriormente se convertirá en energía cinética y, por tanto, en una mayor amplitud y velocidad máxima del movimiento.

El mecanismo es similar al que encontramos en un columpio de parque infantil si el pasajero, en lugar de inclinarse hacia adelante y hacia atrás estirando y recogiendo las piernas, se pone de pie en el asiento y se limita a agacharse y erguirse con el ritmo adecuado.

Si te interesa profundizar en la mecánica del botafumeiro también puedes revisar este completo artículo del físico e ingeniero Juan R Sanmartín Losada titulado Fïsica del botafumeiro.

 

 

 

 

24
feb

El botafumeiro



La primera referencia al botafumeiro de la Catedral de Santiago de Compostela aparece en el famoso Códice Calixtino del siglo XII. Sin embargo, la cita no se encuentra en el cuerpo del texto, sino en una nota añadida a comienzos del siglo XIV en uno de los márgenes. Teniendo en cuenta que existe un documento de finales del siglo XIII que menciona un candelabro en la misma posición que actualmente ocupa el botafumeiro, pero del que no se dice que se utilizase como inciensario móvil, puede deducirse que a historia del aromático péndulo de la catedral compostelana arranca entre finales del XIII y comienzos del XIV. Casi tres siglos antes de que Galileo comenzase sus trabajos sobre el péndulo.


La cuerda de la que pende el botafumeiro pasa por un par de poleas situadas en lo alto de la Catedral y luego desciende hacia el suelo, donde es sujetada por un grupo de tiraboleiros. Esto lo convierte en un péndulo muy singular, ya que la longitud de la cuerda decrece cuando se tira de la soga y aumenta cuando ésta se suelta. Y son precisamente los tirones acompasados los que inyectan energía al botafumeiro, permitiéndole ascender a unos 20 metros del suelo y alcanzar, a su paso por la vertical, 70 km/h.


Observando el video que acompaña estas imágenes, ¿podrías deducir en qué momento se debe tirar de la cuerda para aumentar la amplitud de las oscilaciones del botafumeiro? ¿Qué tipo de energía se le proporciona al botafumeiro cuando se tira de la cuerda? ¿En qué otro tipo de energía se convierte posteriormente? ¿Tienen el mismo período todas las oscilaciones del botafumeiro? ¿Cuánto tarda en hacer una oscilación completa cuando está arrancando? ¿Y cuando alcanza su máxima amplitud?¿Cómo hacen los tiraboleiros para detenerlo?

 

 

12
feb

Ni son medusas ni son asesinas



La carabela portuguesa (Physalia physalis), a la que podéis conocer más a fondo en este vídeo de National Geographic, es hoy protagonista de una noticia: Las medusas asesinas llegan al sur de Galicia arrastradas por las borrascas de los últimos días. Con todo el cariño para los autores de la noticia, desde el Aquarium Finisterrae respondemos con otro titular contundente: «Ni son medusas ni son asesinas».

Son parientes (dentro de la misma familia que corales y anémonas) y parecidas a simple vista, pero una carabela portuguesa se diferencia de una medusa en que no es un único animal sino una colonia formada por multitud de diminutos individuos muy especializados. Así que también se les conoce como “falsas medusas”. Y no hacemos esta distinción por ponernos en plan científicos puntillosos: es que si tratas la picadura de una carabela como la de una medusa, puedes empeorar aún más sus efectos.

Las carabelas no son asesinas, pero sí cazadoras (de pececillos como los del vídeo). Su potente veneno suele producir a los humanos un dolor muy intenso durante una rato y dermatitis durante días. A veces provoca alergia y hay algún caso (muy raro) en el que esa reacción alérgica provoca la muerte.

El tratamiento inicial de la picadura de carabela es similar al de las verdaderas medusas, hay que limpiar la zona con agua salada. Pero el último paso varía. Para desactivar los microarpones venenosos de sus larguísimos tentáculos no se puede usar vinagre (el remedio más común contra las medusas), porque empeora las cosas: dispara los microarpones que han quedado pegados a la piel, aumentando la dosis de veneno.

Y tampoco es buena idea orinar sobre la picadura. Eso no funciona ni con carabelas ni con medusas, como os contamos en nuestra E-GUÍA:
>> Remedios populares (unidad didáctica multimedia).

Busca:
Actualidade científica
© 2017 Museos Científicos Coruñeses (=mc2)   — Wikiteca mc2 é un espazo creado con WordPress + Black Sakura
    Séguenos en:
Concello da Coruña